Si estás pensando en crear una web para tu negocio, la primera pregunta es siempre la misma: cuánto me va a costar. Y la respuesta que encuentras por internet no ayuda mucho — hay presupuestos de 200€ y de 20.000€ para lo que parece ser lo mismo.

La realidad es que el precio de una página web depende de tres cosas: qué tipo de web necesitas, qué incluye el precio, y quién te la hace. En este artículo te doy los precios reales del mercado en Barcelona en 2026, sin letra pequeña.

Los tres tipos de web y sus precios

No es lo mismo una web de una página para un fisioterapeuta que una tienda online con 500 productos. El precio cambia porque el trabajo es diferente.

Web profesional (una página): 1.200€

Es la opción para profesionales y negocios pequeños que necesitan presencia online: una peluquería, un estudio de yoga, un restaurante, un autónomo. Una sola página con todo lo necesario: quién eres, qué ofreces, cómo contactarte.

Qué incluye a este precio: diseño responsive que se ve bien en móvil y escritorio, textos profesionales (copywriting), formulario de contacto, dominio y SSL configurados, hosting durante el primer año, optimización para que Google te encuentre, y alta en Google Search Console. Se entrega en 5-7 días laborables.

Qué no incluye: si necesitas sistema de reservas online, blog, o más de un idioma, eso se presupuesta aparte.

A quién le encaja: negocios locales que no tienen web o que tienen una hecha en 2015 que ya no sirve.

Web corporativa (varias páginas): 2.900€

Para negocios que necesitan más que una página: una clínica dental con sección de tratamientos, equipo y blog; un despacho de abogados con áreas de práctica y casos de éxito; un restaurante con carta, reservas y galería.

Qué incluye: entre 5 y 10 páginas, blog integrado, panel de administración para que tú mismo puedas actualizar contenido, área privada de clientes si la necesitas, newsletter, Google Analytics configurado, schema markup para resultados enriquecidos en Google, y bilingüe castellano/catalán. Se entrega en 2-3 semanas.

La diferencia con la web de una página no es solo la cantidad de páginas. Es la complejidad: un blog requiere un sistema de gestión de contenido, el bilingüe necesita estructura de traducciones, y el panel de administración requiere backend con autenticación.

A quién le encaja: PYMEs que quieren crecer en internet y necesitan actualizar contenido regularmente.

Tienda online (e-commerce): 5.000€

Para vender productos por internet con catálogo, carrito de compra, pasarela de pago y gestión de pedidos. Incluye todo lo de la web corporativa más la parte de comercio electrónico.

Qué incluye: catálogo de productos con fotos, categorías y filtros, carrito de compra y checkout, pasarela de pago (Stripe, Redsys, PayPal o Bizum), gestión de pedidos y stock, emails automáticos de confirmación, y todas las páginas legales (aviso legal, política de privacidad, condiciones de compra). Se entrega en 4-6 semanas.

A quién le encaja: tiendas físicas que quieren vender también online, o negocios que solo venden por internet.

El mantenimiento: lo que nadie te cuenta

Aquí es donde muchos presupuestos engañan. Te dan un precio bajo por la web, pero no te dicen que después tienes que pagar hosting, actualizaciones de seguridad, copias de seguridad, y soporte técnico. Si algo se rompe un sábado por la noche, ¿quién lo arregla?

Hay dos opciones:

Plan Esencial (150€/mes): incluye hosting, SSL renovado, copias de seguridad semanales, actualizaciones de seguridad, monitorización de caídas, y soporte por email. Es lo mínimo para tener la web funcionando sin preocuparte.

Plan Completo (250€/mes): todo lo del esencial más cambios de contenido (textos, fotos, precios), informes mensuales de tráfico, optimización SEO continua, soporte prioritario por teléfono y WhatsApp. Para negocios que quieren crecer, no solo estar.

Todos los proyectos incluyen 3 meses de mantenimiento en el precio. Así tienes tiempo de comprobar que todo funciona y que la web te está trayendo resultados.

En qué fijarte antes de contratar

El precio es importante, pero no es lo único. Hay tres cosas que deberías preguntar a cualquier desarrollador antes de firmar:

Primero: qué pasa después de la entrega. Si el desarrollador desaparece y dentro de 6 meses necesitas un cambio, tienes un problema. Asegúrate de que hay un plan de mantenimiento o al menos soporte puntual.

Segundo: quién es el propietario del dominio y del código. Hay agencias que registran el dominio a su nombre y te cobran por transferirlo si quieres cambiar de proveedor. El dominio y el código deben ser tuyos desde el primer día.

Tercero: pide ver trabajos reales en producción, no diseños en PDF ni maquetas. Una web funcionando te dice más que cualquier presentación.

El precio es una inversión, no un gasto

Una web profesional no es un folleto digital. Es una herramienta que trabaja por ti 24 horas al día, 7 días a la semana. Si un solo cliente te encuentra por Google y te contrata, la web se ha pagado sola.

En Barcelona hay más de 9.000 bares y restaurantes, miles de clínicas, peluquerías, y negocios locales. La mayoría no tienen web o la tienen obsoleta. Los que sí la tienen bien hecha están captando los clientes que los demás pierden.

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