Muchos comercios de barrio ya venden por internet sin saberlo: un cliente pregunta por WhatsApp si te queda una talla, otro pide por Instagram que le guardes un ramo, otro llama para que le envíes un pedido a casa. Funciona mientras son pocos. Cuando son muchos, se pierden mensajes, se apuntan mal los pedidos y el teléfono no para mientras atiendes en el mostrador.
Una tienda online ordena todo eso: el cliente ve lo que tienes, elige, paga y tú recibes el pedido completo. En este artículo te cuento cuándo merece la pena, qué tiene que tener, qué dice la ley y cuánto cuesta de verdad, incluidos los gastos que no se ven al principio.
Antes de nada: ¿necesitas una tienda online?
No siempre. Hazte estas tres preguntas:
- ¿Lo que vendes se puede enviar o recoger sin hablar contigo? Ropa, libros, café, flores, cosmética o regalos, sí. Un servicio que hay que presupuestar a medida, no.
- ¿Tienes un catálogo más o menos estable? Si cada semana cambian todos los productos, mantener la tienda al día te llevará tiempo.
- ¿Ya recibes pedidos a distancia? Si hoy te piden cosas por WhatsApp o por teléfono, hay demanda. La tienda online la recoge mejor.
Si vendes pocos productos y tus clientes son del barrio, puede bastar con una web sencilla con la carta de productos y un botón para pedir por WhatsApp. Es lo que hace la demo de MÒLTA, una tostadora de café: enseña los cafés y el pedido se cierra por WhatsApp. Cuesta bastante menos que una tienda y, si las ventas crecen, se puede convertir en tienda más adelante.
Lo que no puede faltar en una tienda online
1. Un catálogo claro y con el stock real
Fotos reales de tus productos, precio con IVA, descripción corta y si queda o no queda. Pocas cosas enfadan más que pagar algo que luego resulta que estaba agotado. Si tienes tienda física, el stock de la web tiene que ser fácil de actualizar desde el móvil.
2. Pagar como el cliente quiera
Tarjeta, sí o sí. En España se usa mucho Bizum, que en una tienda online se cobra a través del TPV virtual de tu banco (Redsys), y hay quien prefiere PayPal. Cuantas más formas de pago habituales, menos carritos abandonados.
3. Envíos y recogida bien explicados
Cuánto cuesta el envío, cuánto tarda y a qué zonas llegas, antes de pagar. Para un comercio local funciona muy bien calcularlo por código postal: entrega el mismo día en tu ciudad, envío por mensajería al resto y recogida gratis en la tienda. Es lo que hace la demo de Lore, una floristería de Bilbao.
4. Correos automáticos
Confirmación del pedido, aviso de envío y factura. El cliente se queda tranquilo y tú no tienes que escribir a mano a cada persona.
5. Rápida en el móvil
La mayoría de compras empiezan en un teléfono. Si el catálogo tarda en cargar o el pago se ve mal en una pantalla pequeña, el cliente se va antes de terminar.
6. Las páginas legales
Condiciones de venta, envíos y devoluciones, aviso legal, privacidad y cookies. No son un trámite: son obligatorias y, como verás en el siguiente apartado, si faltan te pueden salir caras.
Lo legal, en corto
Si vendes a particulares, la ley de consumidores (el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios) te obliga a varias cosas. Las más importantes:
- 14 días para devolver. El cliente puede desistir de la compra durante 14 días naturales desde que recibe el pedido, sin dar explicaciones. Tú tienes que devolverle el dinero en un máximo de 14 días.
- Avisarlo antes de que compre. Si la tienda no informa de este derecho, el plazo para devolver se alarga hasta un año más. Por eso las condiciones de venta y el formulario de desistimiento tienen que estar en la web.
- Hay excepciones. Los productos que se estropean o caducan rápido (como las flores frescas) y los hechos a medida o personalizados no tienen este derecho, pero también hay que explicarlo en las condiciones.
- Quién paga la devolución. El envío de vuelta lo paga el cliente solo si se lo has dicho antes de la compra.
Además, como cualquier web, la tienda tiene que cumplir la normativa de protección de datos y de cookies. Si te hacen la tienda, pregunta si las páginas legales están incluidas y adaptadas a tu negocio, no copiadas de otra web.
Plataforma o tienda a medida
Hay tres caminos, y los tres son válidos según el caso:
Una plataforma como Shopify. Te das de alta y montas la tienda tú. En octubre de 2026 el plan básico ronda los 32 € al mes (unos 24 € si pagas el año entero), más la comisión de cada pago, y muchas funciones extra se pagan aparte con aplicaciones mensuales. Es rápido para empezar, pero pagas cada mes mientras exista la tienda y el diseño se parece al de otras miles.
WordPress con WooCommerce. El programa es gratuito, pero necesitas alojamiento, plantilla y extensiones, muchas de pago. Es muy flexible, aunque exige mantenimiento constante: cada extensión hay que actualizarla para que no se convierta en una puerta para ataques.
Una tienda hecha a medida. Se diseña para tu comercio: tu catálogo, tus envíos, tu forma de trabajar. No pagas cuota por usar una plataforma y no dependes de extensiones de terceros, pero la inversión inicial es mayor.
Los costes que no se ven al principio
- Comisiones de pago. Cada cobro con tarjeta tiene comisión. Con Stripe, por ejemplo, una tarjeta europea estándar ronda el 1,5 % más 0,25 € por pago. Con el TPV de tu banco depende de lo que hayas negociado.
- Envíos y embalaje. Hay que sumarlos al precio o decidir a partir de qué importe los regalas.
- Fotos. Unas buenas fotos de producto venden más que cualquier diseño. Si no las tienes, cuéntalas en el presupuesto.
- Tu tiempo. Preparar pedidos, contestar dudas y actualizar el stock. Una tienda bien hecha te ahorra trabajo, pero no lo elimina.
- Mantenimiento. Copias de seguridad, actualizaciones, certificado y alojamiento. Una tienda caída un sábado son ventas perdidas.
Cuánto cuesta una tienda online conmigo
La Tienda Online cuesta 5.000 € (precio cerrado, sin IVA) y se entrega en 4-6 semanas. Incluye catálogo con filtros y buscador, carrito, pago con Stripe, Redsys o PayPal, panel para gestionar productos, pedidos y stock, cálculo de envíos, cupones, correos automáticos, la tienda en castellano, catalán e inglés, preparación para Google y Google Merchant Center, y el dominio, el certificado y el alojamiento del primer año. Si ya tienes una tienda en otra plataforma, te paso los productos.
Los tres primeros meses de mantenimiento están incluidos. Después, el plan completo cuesta 199 €/mes. Tienes todo el detalle en la página de tarifas.
Mi consejo: empieza pequeño
No hace falta subir todo el catálogo el primer día. Empieza con los productos que más vendes y que mejor se envían, aprende qué piden tus clientes y amplía después. Una tienda con veinte productos bien presentados vende más que una con trescientos mal fotografiados.
Si tienes un comercio y quieres saber si te conviene una tienda online o te basta con una web con pedidos por WhatsApp, escríbeme. Lo vemos juntos y te doy un presupuesto cerrado, sin compromiso.
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