Antes de ir a un restaurante nuevo, casi todo el mundo hace lo mismo: lo busca en el móvil. Mira la carta, el horario, cómo llegar y si se puede reservar. Si eso no aparece en diez segundos, se va al siguiente de la lista. Y en cualquier ciudad la lista es muy larga.

Durante 24 años he repartido fruta y verdura a restaurantes y hoteles de Barcelona, y ahora hago webs. He visto desde dentro cómo funciona un restaurante: no hay tiempo para nada que no sea la cocina y la sala. Por eso, en este artículo te cuento qué necesita de verdad la web de un restaurante, qué sobra y cuánto cuesta.

Lo que busca un cliente en la web de un restaurante

Quien entra en la web de un restaurante quiere resolver cuatro dudas, casi siempre desde el móvil y muchas veces de camino:

  • ¿Qué tienen y cuánto cuesta? La carta, el menú del día y los precios.
  • ¿Está abierto? El horario, también el de festivos y vacaciones.
  • ¿Dónde está? La dirección y un mapa que abra la ruta en el móvil.
  • ¿Puedo reservar? Un botón para reservar, llamar o escribir por WhatsApp.

Todo lo demás (la historia del local, la galería de fotos, el equipo) ayuda a decidirse, pero va después. Una web de restaurante funciona cuando estas cuatro respuestas se ven sin buscar.

Las 7 cosas que no pueden faltar

1. La carta en texto, no en PDF

Es el error más habitual. Una carta en PDF tarda en abrirse con datos móviles, obliga a hacer zoom y Google apenas la lee. Si la carta está escrita en la propia página, se lee bien en cualquier pantalla y además ayuda a que te encuentren: quien busca «arroz negro en Gràcia» puede llegar a tu web si el arroz negro está en tu carta en texto.

2. Reservar en un toque

Un botón visible para reservar, otro para llamar (que marque el número al pulsarlo) y otro para WhatsApp. Si usas una plataforma de reservas, la web puede enlazarla; si prefieres no pagar comisiones por cada reserva, la web puede tener su propio sistema de reservas.

3. Horario y dirección, iguales en todas partes

El horario de la web tiene que coincidir con el de tu ficha de Google, Instagram y las plataformas de reservas. Si en un sitio pone que abres el lunes y en otro que no, el cliente desconfía, y Google también.

4. Fotos reales y ligeras

Fotos de tus platos y de tu local, no de un banco de imágenes. Y optimizadas: una foto de 5 MB recién sacada del móvil hace que la web tarde segundos en cargar. Bien preparada, la misma foto pesa diez veces menos y se ve igual de bien.

5. Rápida en el móvil

La mayoría de tus visitas llegarán desde un teléfono, y muchas con mala cobertura. Una web pesada, llena de animaciones y efectos, pierde clientes antes de que vean la carta. Lo importante tiene que cargar al momento.

6. En los idiomas de tus clientes

En Cataluña, la Comunidad Valenciana, Baleares, Galicia o el País Vasco, tener la web también en la lengua de la zona es lo normal. Y si tu restaurante está en una zona con turistas, una versión en inglés de la carta y de las reservas se nota en la caja.

7. Que Google entienda que eres un restaurante

Con unos datos estructurados (un código invisible para el visitante), Google sabe que tu web es un restaurante, en qué dirección está, qué horario tiene y qué tipo de cocina sirve. Junto con tu ficha de Google Business Profile bien rellenada, es lo que más ayuda a aparecer cuando alguien busca «restaurante cerca de mí».

Errores que veo a menudo

  • El menú del día de la semana pasada. Si lo cambias cada día, la web tiene que permitir actualizarlo en un minuto desde el móvil, o es mejor no ponerlo.
  • Solo Instagram. Instagram está bien para enseñar platos, pero no sustituye a una web: no es tuya, Google no lo muestra igual y el horario o la carta se pierden entre publicaciones.
  • Una plantilla lenta y genérica. Se nota cuando una web está hecha con prisas: textos de relleno, fotos de otros restaurantes y un formulario que nadie lee.
  • Nadie que la mantenga. Las webs que se olvidan acaban con horarios equivocados, precios antiguos o caídas. Para un restaurante, una web desactualizada hace más daño que no tener web.

Cuánto cuesta la web de un restaurante

Para la mayoría de restaurantes, bares y cafeterías, la Web Profesional (1.200 €) es suficiente: una sola página con la carta, el horario, el mapa, el botón de WhatsApp, reservas en línea, en castellano y catalán, y preparada para Google. Se entrega en 5-7 días laborables.

Si tienes varios locales, organizas eventos, quieres un blog o una newsletter para tus clientes habituales, encaja mejor la Web Corporativa (2.900 €), con varias páginas y panel para que tú mismo actualices el contenido.

Los precios son cerrados y sin IVA, e incluyen el dominio, el certificado de seguridad y el alojamiento del primer año, además de los tres primeros meses de mantenimiento. Después, el mantenimiento empieza en 99 €/mes. Tienes el detalle de cada paquete en la página de tarifas, y un ejemplo de web de restaurante en esta demo, donde la cámara recorre la sala al bajar.

Una web pensada para quien no tiene tiempo

Lo que más he aprendido en estos años es que en un restaurante nadie tiene tiempo para pelearse con la web. Por eso la web de un restaurante tiene que ser sencilla de actualizar, rápida y clara. Esa experiencia es también la que me llevó a crear PedidAI, una herramienta para que bares y restaurantes comparen lo que les cobra cada proveedor.

Si tienes un restaurante y quieres saber qué necesitaría tu web y cuánto costaría exactamente, escríbeme. Te respondo con un presupuesto cerrado y sin compromiso.

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